El día que el sentido común se va de vacaciones Hay una frase que los papás repetimos casi como un escudo protector cuando escuchamos en las noticias sobre un nuevo reto viral peligroso en internet: "Bueno, pero mi hijo es muy inteligente, él jamás caería en una tontería así" . Nos convencemos de que las excelentes calificaciones, las clases de música o el buen comportamiento en casa son un seguro de vida contra las malas decisiones en el mundo digital. Pero un día, te enteras de que en la escuela de tu hijo todos están haciendo el reto de moda —uno que implica ponerse en riesgo físico o pasar una vergüenza pública— y descubres que tu hijo, el "perfecto", también participó. ¿Qué falló? ¿Se le borró la inteligencia de golpe? No. Lo que pasa es que los retos virales no buscan a niños distraídos o con malas notas; buscan algo mucho más profundo y humano: la necesidad de pertenecer. El diagnóstico: La báscula de la aceptación Hagamos memoria. En los años 80 o 90, los ...